#BAFICI 1: Escape from tomorrow

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Todo en Escape from tomorrow es perverso, en el sentido psicoanalítico del término. Lo que parece –o nos vendieron- como cálido o familiar aquí adquiere matices bastante más terroríficos cuando nos metemos en la subjetividad del protagonista. Esta mezcla de Tom Cruise con Homero Simpson se pasa el día (y probablemente haya sido así todo su viaje) ensoñando su entorno. Y cuando se cruza con dos chicas francesas en edad púber, termina cortando cualquier conexión con la realidad o con su olvidado sentido común. Toda la trama está plagada de objetos fálicos, Edipos, represiones o complejos de Elektra: ese andamiaje psiconoanalítico parece ser la base teórica del director, la posible explicación del destino del protagonista. Dentro de ese sistema propuesto al que podría llamárselo Sci-fi psicoanalizado, la película funciona bien.

Uno no debería escribir una crítica y decir lo que debería haber sido o, mejor dicho, lo que a uno le hubiese gustado que fuere. Las locaciones y el –supuesto- estilo de filmación de clandestino hacían preveer otro tipo de enfoque pero sin embargo la película se ancla con el punto de vista del protagonista generando una historia más personal y menos objetiva. Sin embargo su imaginario y sus ilusiones son más bien genéricos, así como su vida, y por eso cobra valor: él es la sinécdoque de su pueblo. Lo que David Foster Wallace identificaba en los norteamericanos como “vocación de ganado vacuno”. El potencial ácido de la película por un lado está aprovechado en la parodia del personaje principal pero también toda la estética de ciencia ficción pareciera aguar el verdadero horror que es Disney. Es decir, el decorado real ya alcanzaría para poder hacer una de terror. Esa podría haber sido una gran película.

Volviendo del Village Recoleta a las tres de la mañana (hora de entrada a los boliches porteños) se subieron al bondi tres chicas que probablemente no habían terminado el secundario, sospechosamente parecidas, en su vestimenta, en sus shorcitos y en su inocencia perversa y autoconciente. En eso me identifico con el personaje: hubiese dejado en la calle a la familia que todavía no formé por un par de horas con ellas.

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