cosas sobre el mundial que no necesariamente tienen que ver con el fútbol

I. Soñé que me llamaban del diario La Nación para escribir una columna de opinión sobre “Los jugadores de fútbol en la era de la impaciencia”. Más allá del pomposo título, creo que resumió lo que yo venía pensando respecto de algunas cosas que pasaron en el mundial.(Que, aparte, no puedo parar de ver. Tengo que estudiar, ver películas, leer, vivir, pero no puedo parar de ver partidos y eludir responsabilidades. Lo más divertido, por lejos, son los lazos que uno hace ante la dificultad de verlos: me hice amigo del panadero de al lado del negocio donde trabajo que tiene televisor, del empleado del Sony de Cabildo y Juramento, y nunca fue tan fácil entablar una conversación.)

La FIFA bajó línea con respecto a los jugadores que se tiren: si hay contacto, no saquen amarilla aunque exageren. Sólo amonestación cuando es muy burda la simulación. ¿No es legitimar esta conducta totalmente antideportiva? De todas maneras, hay jugadores que se tiran y jugadores que no. Los más jóvenes están acostumbradísimos a simular, y si no miren esto. Pero no podría imaginarme a Riquelme, a Lahm, a Ryan Giggs, andar tirándose ante cualquier toquecito. Son mentalidades en transición: quedan jugadores de un lado y del otro, al lado de Messi, Cristiano Ronaldo es la antítesis. El mejor ejemplo, el de Thomas Muller, que en el partido contra Portugal, viró de un comportamiento a otro: primero se dejó caer ante un pequeño manotazo de Pepe y que después del micro cabezazo del mismo, amagó con seguir simulando y quedar muerto en el piso, pero se le subió la sangre y lo fue a pechear.

II. Las propagandas de cervezas, bancos, desodorantes, y otros productos que pretenden identificarse con lo nacional, navegan entre un módico odio por el otro (El Gran Otro que tiene este mundial: Brasil), un resentimiento acumulado por años de fracasos y un vago chauvinismo. Habrá que unirse como argentinos para que Messi sienta la energía cósmica y haga algún gol, retorcida lógica. Pero eso es más de lo mismo. El problema es la presión a los jugadores: años de desaciertos en todos los niveles para que la selección arregle los problemas. Entonces por cada gol que metan un banco hará ¡un potrero!, o una casa de préstamos perdonará una cuota, o Frávega regalará un plasma. Ese tipo de cosas son las que hacen más grave el fútbol y más difícil el pensamiento, generando una olla a presión que sólo puede generar más violencia. No el juego en sí, que es maravilloso. Incluso el circo alrededor de él, también es tragable comparado con el de, por ejemplo, la NBA.

III. En ese sentido, las propagandas estatales rozan lo paupérrimo por muchos motivos. No hay mucha diferencia con las de las empresas privadas, sólo que son más nocivas: una gestión tan buena debería ser defendida de una mejor manera. Las analogías del tipo Messi/YPF no hacen más que empobrecer la discusión política. Esas propagandas, de alguna manera, son admitir la derrota.

Porque el axioma tan 678 de “se juega como se vive” es una estupidez. La gente como Galeano, Victor Hugo lo seguirá repitiendo porque quiere ensalzar los potreros y la gambeta por sobre la estrategia y el orden para así seguir manteniendo el pobrismo campanelliano como bandera, pero la verdad es que las cosas son más complejas. Sé que no estoy justificando mis dichos pero mi relación con la política es más bien emocional, entusiasta, intuitiva -no lo digo como motivo de orgullo, sino con ganas de remediarlo-.

IV. Veo los noteros que están con sus móviles diseminados por todo el Brasil y pienso lo mismo que cuando aparece Matías Martin o Andy Kutznezoff -o más de la mitad del staff de radio Metro-: ¿¡qué tipo de mérito hicieron para que una empresa privada les pague el pasaje a Brasil pretendiendo que trabajen!? Se la pasan buscando brasileras o chicas de cualquier nacionalidad y sacan a relucir su pésimo inglés para preguntarles si tienen novio y sin importar la respuesta, repreguntan sobre qué tal los muchachos argentinos. No voy a ponerme en moralista sobre lo malos que son los periodistas deportivos argentinos, pero ¡qué malos son los periodistas deportivos argentinos!

Hay que pensar en la contra-cara de los movileros pajeros: los que se fueron a Brasil sin entrada, sin alojamiento, sin que importase mucho el fútbol. Esos que se la pasan paseando por Copacabana, tomando cerveza todo el día (u otras sustancias), se compraron la remera original de Messi y que recordarán brumosamente su viaje, como si repitieran el de egresados, sólo que más caro, siendo más viejos y eludiendo más responsabilidades.

 

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2 pensamientos en “cosas sobre el mundial que no necesariamente tienen que ver con el fútbol

  1. ——”En ese sentido, las propagandas estatales rozan lo paupérrimo por muchos motivos.” Hace rato que el Estado le entregó la comunicación a los publicistas. Hay una publicidad del SEDRONAR en la radio que es de terror, igual la que pasan en los entretiempos de los partidos del mundial con una chica y un chico que le hablan a la cámara y se comportan como idiotas. Estereotipos al palo.
    ——”Se la pasan buscando brasileras o chicas de cualquier nacionalidad y sacan a relucir su pésimo inglés” e inexistente portugués. Ahí te das cuenta como tantas cosas se manejan por puro acomodo y ‘cancherismo’.
    ——Que las crueles y despiadadas empresas privadas fomenten mediante sus campañas de marketing el chauvinismo y su consecuente desprecio por el otro, vaya y pase (por supuesto, no es que esté bien; a mí me hacen gracia en particular las de empresas extranjeras, tipo Coca-Cola, me imagino que en cada país hacen lo mismo: se hacen los recontra argentinos acá mientras en Brasil deben hacer publicidades en el mismo sentido para con el ‘ser nacional’ brasilero, etc.); pero que pase lo mismo con las publicidades estatales ya es el colmo. Todo parte, me parece, de esa idea de que “nos han hecho creer que somos los peor del mundo, los más corruptos, los más autodestructivos”, entonces se intenta inflar el ego nacional con boludeces. El error es confundir la actitud auto-despreciativa (que implica cierta ironía) con tener la autoestima por el piso; y en creer que tener el ego por las nubes es algo bueno y deseable.

  2. ¡Coca Cola para el mundial pasado copió la misma publicidad en todos los países de Latinoamérica! ( http://youtu.be/3D_5w1przcQ / http://youtu.be/8DZv9EUCzY0 / http://youtu.be/w_cgFpOPfkg / http://youtu.be/BCeyVjfs9Ac ).
    Ambas actitudes, el auto-desprecio y el ego por las nubes implican una dosis de cancherismo que me genera un rechazo absoluto. De todas maneras, eso supongo que es una condición para que una publicidad funcione, sólo que para el mundial están exageradas. ¿existirán publicidades que valgan la pena?

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