under the skin

(la película, para bajarla y luego discutirla, se puede bajar acá, gracias a esa gran página que es “400 películas”)

under the skin

 

¡Hijos de puta! ¡Déjenle a Scarlett ser humana alguna vez! Ya es la tercera película que veo en la que Scarlett Johansson actúa de algo que no-humano. En Her, es un robot, en Don Jon, un maniquí, y en Under the skin, la película que nos convoca,un extraterrestre. No entiendo la necesidad de quitarle su humanidad: su cuerpo debería ser patrimonio universal y los directores se empeñan en darle otro origen. Así como algunos latinoamericanos festejamos cada partido ganado por las selecciones latinoamericanas en este mundial, todos deberíamos festejar, como humanos, por cada centímetro de piel de Scarlett que podemos ver en pantalla.

Es verdad que la primera escena, a modo de prólogo, es magistral. Todo lo que al transcurrir la película se vuelve molesto al principio parece estar en orden. El comienzo se compone de elementos estrictamente visuales, estéticos: de lo pictórico luego irá a lo figurativo. Unas líneas sin relación posteriormente compondrán un ojo, la génesis de Scarlett Johansson y con ella, de la película. Si bien nunca hay una impronta narrativa, luego todas las imágenes del film estarán sobrecargadas de sentido, en este prólogo hay sólo un pequeño y efectivo juego cinematográfico.

La protagonista está todo el tiempo buscando algún atisbo de humanidad y el problema radica en que se equivocó de película. Debería probar en alguna de los hermanos Dardenne y no en ésta, que tiene más puntos en común con el cine de Gaspar Noé. Refugiarse en la planificación y mostrar el mundo por paisajes pareciera ser la estrategia de esta película a la que no le alcanza lo que se ve a simple vista. Sin embargo, no hay una mirada indagatoria sobre los fenómenos del mundo y la ciudad, como podría uno esperar de un extraterrestre que ve todo por primera vez, si no más bien hay una vaga curiosidad que se parece a un cuelgue fumón. Esta especie de estetización misántropa y cool pareciera ser que es tendencia mundial según la última edición de Cannes (más info, acá).

Jonathan Glazer viene del videoclip y se nota: usualmente el término que siempre uso con connotaciones peyorativas, esta vez no lo es tanto. Es un videoclip calmado, casi incluso reflexivo, claramente con otros tiempos que los que pide la industria audiovisual. Pero también en su timidez coquetea con lo sublime o con categorías que son claramente pretenciosas en el mal sentido. Y en eso me recuerda a Kubrick y a su Odisea del espacio: nunca entendí la desconfianza de toda la crítica hacia él. Es pretencioso, efectista, misántropo, como esta película. Pero 2001 era una “experiencia” no-verbal que tenía ideas cinematográficas que iban más allá de la explicación que piden los espectadores y en ese sentido es un punto a favor para Kubrick, ¿no? Sin embargo, no encuentro grandes diferencias entre una película y otra. Pero una está en todos los top 10 de la historia del cine y de la otra nadie nadie se va a acordar en unos años.

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