el combo AB / me perdí hace una semana y algo más

1) “¿Usan nuestros impuestos para financiar películas como ésta?” vociferó una señora apenas terminada Me perdí hace una semana.

2) AB y Me perdí hace una semana son dos películas de Iván Fund, estrenadas simultáneamente y que pueden funcionar en conjunto. La primera comienza con los primeros planos de las dos casi veinteañeras protagonistas y sus voces en off entrecruzadas. En ese prólogo puede encontrarse la claves de la película: la construcción de la identidad respecto del otro, porque el tiempo de adolescencia se acaba. Pero hasta el momento de partir (o no) del pueblito, lo que moviliza la narración son los perritos recién nacidos, como una suerte de Mac Guffin. Propician el viaje, el encuentro con las otras personas y por lo tanto, con la realidad. A la manera de Los labios, la película de Fund codirigida con Santiago Loza, el conflicto interno es ficcional pero el recorrido es intensamente documental. Por eso las escenas de más intimidad –la chica con el novio, por ejemplo- son las que menos concuerdan en este sistema propuesto.

Luego, viene Me perdí hace una semana que es (aún) más dispersa narrativamente. Es más áspera: casi toda sucede de noche, en contraposición a los hermosos flares solares que proponía la otra película. Los personajes no se quieren tanto: otra voz en off nos dice que tanto en la ficción como en lo que sucede por fuera a ella, las cosas en la pareja no andaban bien. Distintas maneras de relacionarse con lo real. No hay sobrepoblación de perritos, sino que aquí es el que falta.

3) La relación que se da entre ambas películas es lo interesante. Una pregunta, la otra responde: no lo digo como una metáfora que queda linda, sino que MPHUS funciona como un ensayo sobre la ficción –como si fuera una película de Matías Piñeiro pero con todo lo que implica filmar fuera de Capital: ambientes algo más sórdidos, mayor dispersión, gente menos linda, la parsimonia que implica una jornada laboral con su respectivo viaje (espero que se me entienda la licencia poética)- en la que sus personajes problematizan desde adentro su representación. Ese es el film en el que se pone de manifiesto el sistema de trabajo (o mejor dicho, lo recurrente en la obra) de Iván Fund. Si MPHUS es la que se preguntaba acerca de los límites de la ficción y la imagen, AB aprende de su predecesora y narra más libremente. Porque ya es una obviedad decir que nada aquí pretende aspirar a la totalidad o a lo orgánico, pero eso es justamente la gracia de ambas películas: son experiencias incompletas si el espectador no sigue el ejemplo de Fund y sale a encontrarse con las historias de las personas desconocidas que andan ahí afuera.

4)CAM00504

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s